"La Morenita" · "La Tiznadita"
La Virgen del Rosario de Guasá
La Virgen a quien honro es la Virgen del Rosario de Guasá, patrona de los mineros de la sal y una de las devociones más queridas de Zipaquirá. Los mineros la llamaron también La Morenita y La Tiznadita, porque su imagen acompañó durante décadas la oscuridad, el polvo y el riesgo de la mina.
¿Quién es la Virgen de Guasá?
La palabra Guasá proviene de la antigua lengua muisca. Uno de los primeros socavones de la mina se llamó Guasa, y otro Potosí; a la entrada del recinto mayor de Potosí los mineros colocaron la imagen y comenzaron a venerarla bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Guasá. El nombre de la Virgen no es arbitrario: nace del paisaje minero concreto y de la espiritualidad del trabajo subterráneo.
No era una imagen oficial llegada desde España. Era la Virgen del pueblo. La Virgen de los mineros. Para los trabajadores era simplemente La Morenita.
La tradición popular añadió dos apodos profundamente expresivos: "La Morenita" y "La Tiznadita". Ambos nombres aluden al ennegrecimiento de la imagen por el polvo, los gases y el ambiente de la mina, y al mismo tiempo la acercan a la vida real de los trabajadores que la adoptaron como madre, protectora y compañera de jornada.
Cronología de la devoción
Algunas síntesis locales sitúan el origen de la devoción "hacia 1920", mientras que crónicas más detalladas ubican la bendición y entronización en 1923 y la primera gran fiesta en 1924. Este sitio presenta la devoción como surgida a comienzos de la década de 1920, con esos dos hitos como referencia — ver la sección de Fuentes.
La Virgen de Guasá hoy
En la Catedral actual, la Virgen sigue teniendo un lugar especial: existe una Capilla de la Virgen de Guasá dentro del conjunto subterráneo. No es solo una figura histórica: es una presencia actual del recorrido espiritual de la Catedral.
La memoria tradicional zipaquireña cuenta que, en el nicho de la Virgen, los mineros dejaron 127 barrenos en la roca como firma de gratitud y memoria de quienes participaron en la construcción del santuario.
Muchos visitantes creen que la Catedral gira únicamente alrededor de la gran cruz. Pero espiritualmente ocurre algo más profundo: todo comenzó gracias a una pequeña imagen de la Virgen, venerada por hombres cubiertos de sal que, antes de entrar a trabajar, se arrodillaban y decían: "Madre, protégeme. Permíteme regresar vivo con mi familia."