4 de septiembre de 2005

Una promesa cumplida

La Virgen del Rosario de Guasá

El 4 de septiembre de 2005 llegué a la Catedral de Sal con una petición que nacía del corazón. Carlos, el hijo de mi entonces esposa, padecía un tipo de cáncer. Frente a la Virgen de Guasá pedí su intercesión y prometí que, si recibíamos esa gracia, algún día crearía un sitio web en su honor para que más personas conocieran su historia.

Después del tratamiento, Carlos sanó completamente. El cáncer desapareció. Conservé durante años el dominio de internet esperando el momento adecuado para cumplir aquella promesa. La vida presentó muchos obstáculos, pero nunca abandoné ese compromiso.

Hoy este sitio existe como una expresión de gratitud, de fe y de memoria, dedicado a la Virgen de Guasá, a los mineros que hicieron posible este santuario y a todas las personas que llegan buscando esperanza.

Una nota honesta

Esta es mi historia personal de fe, súplica y gratitud — no una afirmación médica ni una promesa de que algo similar ocurrirá para todos. Cada persona vive su propia experiencia. Comparto esto porque hice una promesa, y esta página es esa promesa cumplida.

Conoce a la Virgen a quien le hice esta promesa