Un templo bajo tierra, nacido de la fe de los mineros
La Catedral de Sal
Conviene distinguir entre dos templos distintos en Zipaquirá. La Catedral de Sal es el gran santuario subterráneo excavado en la mina — de la que habla este sitio. La catedral diocesana oficial de la diócesis, en cambio, está en el centro histórico de la ciudad y corresponde a la Parroquia La Catedral Diocesana de Zipaquirá.
De los altares mineros al santuario actual
La fe de los mineros llevó a levantar pequeños altares dentro de la mina. La idea de convertir los grandes socavones en un templo fue acogida cuando las salinas estaban bajo administración del Banco de la República.
La bendición de la primera piedra del templo subterráneo se realizó el 7 de octubre de 1950; una etapa importante de construcción se concluyó el 18 de julio de 1952; y la primera Catedral de Sal se inauguró solemnemente el 15 de agosto de 1954.
Por razones de seguridad estructural, esa primera catedral fue cerrada en 1992. La actual Catedral de Sal fue inaugurada en 1995, con diseño del arquitecto Roswell Garavito Pearl — más profunda, más grande, y considerada hoy una de las obras de ingeniería y arquitectura religiosa más impresionantes del mundo.
Las tres naves principales
Después del Viacrucis se llega al gran espacio abierto. La Catedral posee tres grandes naves que representan la estructura clásica de una iglesia cristiana.
Las cuatro columnas de los evangelistas
En la nave principal existen cuatro enormes columnas talladas en sal. Representan a los cuatro Evangelistas; cada una sostiene simbólicamente la Iglesia.
San Mateo
Representado por el hombre o el ángel. Simboliza la humanidad de Cristo.
San Marcos
Representado por el león. Simboliza la fortaleza.
San Lucas
Representado por el toro. Representa el sacrificio.
San Juan
Representado por el águila. Representa la contemplación y la divinidad.
Memoria de los mineros
Este templo es también la huella de generaciones de trabajadores que entraron a la mina con temor y salieron de ella poniendo su vida bajo el amparo de la Virgen. "La Marcha del Minero" — el círculo de cascos que hoy se conserva en el recorrido — honra esa memoria.
Antes de llegar aquí, el peregrino recorre el Viacrucis
El Viacrucis →